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Narraciones Extraordinarias
La primera caída de los Eternos PDF Imprimir E-Mail
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Hace mucho tiempo, más de lo que cualquier ser viviente sobre la faz de la Tierra podría recordar, sucedió una historia en la que todos sus participantes fallecieron ya de ancianos.  La historia de una guerra ya casi olvidada por todos exceptuando por una de sus Especies que tuvo uno de los lugares más escenciales en esta batalla, de la cual grandes enemitades sembradas a la fecha se conservan entre Razas.  Dicen que mil metáforas se hayan escondidas entre estas líneas, de las cuales sus transformaciones solo algunos podrán ver, y de las cuales sus rescates poodrían ser muy pobres.

Mucho tiempo hace pues, para comenzar que mientras otras Especies se olvidaban de la existencia Humana y otras más peleaban entre patriarcas contra descendencias, los Eternos acababan de regresar de su autoexilio y se asentaban en las ciudades recién fundadas de los Humanos.

Con palos y piedras se asentaban estas ciudades, siempre rescatadas de sus ruinas por el corto entendimiento Humano.  Pues bien, los Polidex sintieron necesidad de ayudar a aquella Especie de la cual la suya hubiera nacido y en la cual todavía quedaba algo de su descendencia y por ello comenzaron a compartir sus conocimientos con el hombre común.

Entonces fue que apareció de la nada, justo entre la gente normal, una nueva Raza de Eternos llamados Polarienses y se mezclaron con la población.  Por otra parte también nació otra Raza de Eternos llamados Dragón, quienes forjaron una poderosa fortaleza en los centros urbanos de cada ciudad Humana.  Estos hechos fueron creando que los Polidex, sabios ancianos de su Especie, se retiraron de nuevo a sus cuevas y oscuras bibliotecas, dejando al Humano y a los nuevos Eternos, víctimas de su oscura suerte.

Generaciones fueron y vinieron, pero la reproducción de los Eternos nunca cesó y cada vez se hicieron más de ellos, rompiendo el equilibrio básico en la naturaleza.

Día con día, los Polarienses dominaban la mayoría de la población de muchas ciudades mientras que los Dragones lo hacían en los rubros militares.  Se presentó pues, un inevitable desequilibrio por el poder.

Los Polarienses convocaban una y otra vez a la democracia, forma de gobierno que les hubiera convenido mil veces en esos momentos de tensión política.  Los Dragones a su vez votaban una y otra vez por  un imperio que a ellos les hubiera logrado todo el control político, técnica apenas aprendida por el Humano.

Una a una las ciudades que sufrían esto se fueron unificando en situaciones, hasta que el conflicto se concentró en la ciudad mayor y más centrica que conoció el mundo antiguo y los Humanos serían los que luego sufrirían las consecuencias de esos actos.

Las organizaciones que se fueron formando con el poder creciente de los Eternos, generación tras generación, terminó por volver a los Humanos una pieza más de su juego de estrategias y con el tiempo llegaron casi a la esclavitud.

La opresión del hombre por el Eterno llegó a los oídos de muchas Especies, de las cuales algunas se opusieron y otras apoyaron, incluso algunas se convitieron en activistas de estos actos, ya sea debilitando el poder de los Eternos o bien dando tributo a estos dominios.

Se fueron congregando también estas sociedades en pro o en contra del Humano y pronto se encontró una diferencia en el número de éstas.  Las sociedades contra la opresión humana fueron la obvia mayoría.

Pero no era tan fácil lograr los cometidos de estas sociedades, porque los Dragones finalmente consiguieron el poder absoluto y establecieron su imperio, colocando su centro de dominio en un gran cuartel de guerra sustituyendo con esto al centro urbano que con mucho esfuerzo Humanos y Polidex levantaron.

El imperio del Dragón aumentó su presión sobre cada pueblo que su dominio había controlando.  Un puño de hierro cuyos dedos asfixiantes apretaron tanto que los pueblos de la Tierra comenzaron a escapársele por los dedos.

Los Dragones exigían tributos enormes a sus aliados, mismos que en otra época fueron fundamentales para la creación del imperio y los impuestos a los oprimidos fueron tan grandes que ya no permitieron la vida.

La obvia querella por los derechos de los oprimidos se hizo muy grande y miles de voces gritaron al unísono para luego extinguirse.  Poco a poco, uno por uno, el imperio del Dragón fue perdiendo o alejando a sus aliados, quedando solo en su cuartel, como un anciano en su silla cuando se vuelve detestable.

Y las vacas gordas dieron su leche alimentando a los Dragones, llenando sus graneros del único oro que la vida pueda usar para su progreso, dejando a ese pueblo listo para desatar la mayor guerra que hasta entonces hubiera visto la Tierra y los Polarienses se vieron obligados a retirarse de la ciudad bajo las amenazas y ataques de los Dragones y corrieron a buscar su refugio bajo el cobijo de sus sabios padres mientras las ciudades se volvían campos de esclavitud y exterminio.

Los Polidex y las demás Especies, atentos al sufrimiento humano, instigaron a los Polarienses, únicos capaces de con su número a los Dragones, a regresar y enfrentarlos.  Casi un siglo duró semejante discusión, pero finalmente los numerosos Eternos accedieron.  Muy tarde fue, pues el Dragón, conciente de su debilidad, transformó su antiguo cuartel en la mayor fortaleza inexpugnable jamás vista.  No existía forma de invadir la ciudad.

Los milagros ocurren en los momentos menos esperados, porque un gruñido vino por debajo de la tierra.  Una nueva y desconocida raza de Eternos vino al auxilio pidiendo, a cambio de su muy necesaria ayuda, la aceptación por parte de los Humanos.  Los Polidex, al saber que no podrían cumplir con el pacto, prefirieron mantenerse a raya en esta disputa y dejar que los Polarienses hicieran promesas huecas.

Pero bajo promesas huecas se hizo el peligroso trato.  Los Breeder harían llegar a los Polarienses hasta la fortaleza Dragón mientras los Humanos pelearían por su libertad asediando desde afuera.

Casi medio siglo se marcharon los Breeders asegurando que volverían con la clave de la victoria.  Cuando lo hicieron se confirmó la alianza con los Polarienses y, bajo aviso, los Humanos habían evacuado la ciudad y organizado como ejército en las afueras.

La espera para muchos fue larga bajo los rayos constantes del sol.  Los Dragones, al presenciar el agrupamiento de los Humanos y preever la guerra, se acuartelaron a sabiendas de que los simples mortales morirían en el intento de invasión.

Mientras los Humanos alistaban ballesta y catapulta, miles de Polarienses marchaban por el laberinto de túneles Breeder, los Polidex llamaban en secreto a la guerra por el rescate del mundo Humano.  La primera flecha se desató con descuido y la cruel guerra comenzó.  Una matanza brutal cayó sobre la Tierra.

No todo estaba perdido.  Las Especies de una antigua alianza por el Humano vino en su ayuda y el poder se niveló.  La guerra duraría mucho más.  Por debajo de la Tierra los Polarienses hubieron avanzado sin retenes hasta el cuartel Dragón y le penetraron sin trabajo.

Mucha sangre eterna y enemiga se mezcló sobre el suelo mientras oscuros aliados vigilaban impunes desde la profundidad.  Solo un ingenuo pudo creer que el Dragón, una Raza creada y forjada para la guerra, podía ser vencida con ésta.  Aunque los Polarienses eran absoluta mayoría, eran como un niño pequeño enfrentándose a un cazador.  Miles y miles de Eternos morirían aquel día, mientras que Humanos y otros se retiraban de la guerra en el exterior.  Polarienses y Dragones terminaron abandonando el poderoso cuartel siendo ya los dos Razas casi extintas.  El cuartel, símbolo del poder en esa época quedaba solo para la conquista y aquel que lo controlara lo haría también con la ciudad, hermosa joya del más antiguo mundo.

Los Breeders aprovechaon ese, el mejor momento, para presentarse ante los Humanos en busca de su premio prometido.  Los Humanos no sabían nada de estos nuevos Eternos, pues los Polarienses jamás se preocuparon por cumplir su parte del trato, y los mortales los repudiaron por su apariencia, obligándolos a huir con palos y piedras.

Dragones y Polarienses por igual continuaron en el centro de la ciudad ignorando lo que ocurría en las afueras.  Cuando ambas Razas habían encontrado en su guerra la anarquía, lucharon nuevamente, ya no uno contra el otro, sino los dos por alcanzar la fortaleza.

Un orgulloso estruendo vino desde abajo de la tierra.  Ante la sorpresa de Humanos, Dragones, Polarienses y varias otras Especies, la gran fortaleza de los Dragones se hundió en la tierra sobre sus propios cimientos, dejando así un enorme hueco en el lugar en que hacía siglos hubiera estado un centro urbano capital del mundo conocido.

Al mirar a donde alguna vez se sentaron los aliados Breeders éstos ya se habían marchado sin dejar huella alguna.  De la vieja fortaleza no quedó nada y solo sirvió para ocultar la única entrada al laberinto Breeder y su ciudad.

Una sociedad nueva y muchos juramentos se hicieron aquel dí de traiciones y guerras.  Los Humanos, apoyados por Eternos y otras Especies fundaron una civilización donde solo los Humanos reinaran y nadie más.  Los Dragones juraron venganza inmortal contra Polarienses y Breeders, quienes a su vez dejaron por escrito el juramento de volver a la superficie a cobrar con creces su deuda con los Polarienses y Humanos.  Los Polidex juraron que algún día conseguirían unir con sabiduría a las Especies y fundar entre todos una gran sociedad común que velara por los intereses de todos; mismos juramentos que ninguno parará hasta cumplir cabalmente.

 
Nacimiento de Magdorr PDF Imprimir E-Mail
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Esta es una historia guardada en las extrañas bibliotecas de Avalón, aunque así no debiera ser.  Se dice que el mismo Magdorr fue quien la relató hace mucho a un escribano para lograr la aceptación de los rebeldes en su entonces creciente imperio y que aquel escribano la transmitió a otros al darse cuenta de lo grandioso de aquella historia.  Será esa o será otra la historia de cómo se escribió esto, pero aquí se los presento:

Todo comienza hace varios miles de años en el Tetgana, cuando entonces era una cueva hermosa, dadora de vida.  Los lagos fluían, las flores habitaban en los verdes campos fértiles y las montañas no eran sino colinas donde colocar los molinos.  Nuestra fuente de luz y calor era una única caldera frente al castillo megalítico que pertenecía a Zaptaco.  Todos sin excepción trabajábamos sin cesar para mantener esta tierra que Zaptaco solo vigilaba orgullosamente.

Yo nací de una familia sin hogar, en las faldas de las colinas del norte, muy cerca de la orilla de la cueva.  Como muchos otros de mi Especie, tuve una infancia y juventud comunes.  Era un Parademonio normal como tantos otros.  Mi única diferencia con ellos era que, al yo y mis hermanos provenir de una familia sin hogar ni beneficio, éramos objeto de la burla y los maltratos de los demás de mi Especie y para colmo mi Especie entonces también era la más baja de todas.

Uno a uno, vi cómo mis hermanos morían de hambre y sufrimiento.  Solo tres de nosotros logramos vivir para la evolución a Demonios.  Cuando salimos de la crisálida, los huevos de mis dos hermanos estaban rotos y mis padres muertos al lado de nosotros; por alguna razón nos atacaron y a mí me dejaron vivir.
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El diario de Scarlet (parte 1) PDF Imprimir E-Mail
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Eran los años más oscuros de mi vida, tenía muy poco de haberme convertido en una Lupino, era extraño, es una sensación difícil de expresar con palabras, el miedo, el enojo, la ira, la tristeza… la soledad a mi alrededor era nueva, nunca en mi vida había estado así.

Recuerdo que mi primera transformación fue en un restaurante, me encontraba con mis amigos, era una reunión para una de ellas, fue cuando empezó a anochecer que todo la tristeza y desgracia comenzó, primero los colmillos, el pelo, el tamaño, en esos momentos no podía detenerme, era un animal salvaje, así que empecé a aventar cosas a todos lados y de un momento a otro era un Lobo gigante y horrible. Eso no fue lo peor de esa noche, si no que cuando recupere el conocimiento, había matado a mi mejor amiga.

Salí corriendo, la gente gritaba al verme, llamaba a la policía, incluso algunos al zoológico, lo único que pude hacer fue ocultarme en un parque cercano, estaba aterrorizada, le preguntaba a Dios por que me había dado ese castigo.

Justo al amanecer, fue cuando esa dolorosa transformación volvió a ocurrir, ahora era un humano de nuevo, así que hice lo primero que vino a mi mente que fue correr a mi casa. Ya en ella tome algunas pertenencias, ropa, dinero y una foto de mi familia adoptiva, sabía que no los volvería a ver nunca, era tiempo de que dejara de ser Dafne Rever, para convertirme en Scarlet, el cual era el nombre de mi verdadera madre.

Así comenzó mi viaje, de tristeza y soledad, aprendiendo a vivir como una mujer lobo, sin amigos, sin familia, sin nadie a mi lado. Ahora vagaba por las ciudades de día y por la noche era tiempo de esconderse en un parque, bodega abandonada… cualquier lugar donde no hubiera nadie en la noche. En ese tiempo nunca fui feliz en las noches, me sentía repúgnate, fea, horrible para la vista de cualquier persona, era un engendro de la naturaleza.

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La bruja del bosque oscuro PDF Imprimir E-Mail
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Cuenta pues la leyenda sagrada de nuestra fantástica ciudad del norte, cómo fue que estos territorios se tornaron nuestros y nosotros para ellos. Pocos héroes no tuvo esta historia y no menos muertos.

La guerra había estallado una y otra vez en el antiguo continente. Hombres, mujeres, niños, ancianos y bestias peleaban por igual en una guerra sin cuartel. Fue así que nuestra familia y su patriarca decidieron huir. De los muelles quemados hurtaron el barco más fuerte que encontraron y se hicieron a la mar.

A través del mar asediado por Humanos, nuestros aventurados ancestros miraron como cientos de barcos zarparon aquel día y solo unos pocos llegaron lejos en el mar. Pero el fuego cruzado sus víctimas inesperadas cobra. Sus fauces voraces mordieron la costilla de aquella bendita embarcación y el agua entaba por el boquete.

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Historia del Oscurantismo PDF Imprimir E-Mail
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Solían ser tiempos buenos tiempos aquellos antes de lo que llamamos "el oscurantismo", cuando la Tierra vivía realmente porque todas las Especies que la Gaiya quiso crear vivíamos en absoluto equilibrio. La gran sabiduría de algunas criaturas, la fuerza de otras y la habilidad de algunas más, hacían del mundo un buen lugar para vivir.

Eran épocas de mucho trabajo y poca comida en la que los Humanos, siempre curiosos sobre el resto de las Especies, se multiplicaban sin cesar. Las diferencias entre las Especies se hicieron cada vez más claras y ellos, los Humanos, obtenían lo que deseaban de nosotros y nos descartaban de sus vidas. Con el tiempo, la situación fue incómoda para todos nos fuimos segregando.

Los Humanos por un lado y nosotros, todos los demás, por el otro. Cada Especie tuvo entonces que encontrar su propia manera de sobrevivir. Ellos entonces sus feudos y se aislaron en ellos.

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